Las raíces se producen en la base del tallo, son fasciculadas y poco abundantes; verticalmente miden hasta 30-45 cm y horizontalmente unos 30 cm. Cada hoja tiene una base larga y carnosa, que se une estrechamente con la base de las demás hojas, formando un seudotallo, envuelto por láminas finas o túnicas, y la exterior es seca. Las hojas son tubulares de 25-35 cm de largo y 5-7 mm de diámetro. El tallo verdadero es un disco comprimido, de donde parten las raíces y la base de las hojas. El tallo floral es hueco y cilíndrico, parecido a las hojas, termina en una umbela de pedicelos cortos y forma ovalada. Cada umbela tiene de 350 a 400 flores hermafroditas muy pequeñas que producen cada una seis semillas pequeñas, planas y negras.
En gusto y en olor es muy semejante a cebolla blanca; ésta no forma verdaderos bulbos sino un engrosamiento del conjunto de sus hojas en su base muy similar al puerro; respecto a la cebolla de hoja o ciboulette, se consume su tallo blanco y carnoso pero no sus hojas.
1. Control de malezas: el control de malezas en el cultivo de ají se realiza manual y químico. En el control manual, se realizan desyerbes antes de la primera y segunda fertilizada. En la ejecución del primer desyerbe se calza o aporque la planta de ají, con la finalidad de promover el desarrollo del sistema radicular. El control químico se realiza haciendo uso de herbicidas, la aplicación de herbicidas se realiza de 20 a 25 días después del trasplante, o cuando las malezas estén en crecimiento activo y antes de que florezcan.
2. Control de plagas: el manejo integrado de plagas es una estrategia que involucra componentes como el seguimiento y los controles legal, natural, cultural, mecánico, etológico, biológico y químico. Para el control mecánico se recurre al uso de métodos como la remoción y destrucción manual de insectos y órganos de las plantas afectados. También se utilizan trampas de luz y con material adhesivo de color azul y amarilla preferiblemente.
3. Control de enfermedades: se deben hacer monitoreos preventivos para detectar la presencia de síntomas iniciales y establecer focos en el cultivo. Como principales prácticas de prevención, están el control de la humedad y agua libre dentro del invernadero y una adopción de prácticas culturales como mantener los cultivos limpios eliminando residuos vegetales y realizar las podas a tiempo para evitar heridas grandes por donde puede entrar el hongo, así como la eliminación de tejidos enfermos.
4. Fertilización: esta se determina de acuerdo con el resultado de los análisis de laboratorio y la demanda nutricional del cultivo. Ahora bien, el cultivo de pimentón es exigente en nitrógeno (N) y fósforo (P) desde el trasplante hasta el inicio de la floración; pero durante la época del cuajamiento y llenado de los frutos se aumentan las demandas de potasio (K), calcio (Ca) y boro (B).
5. Control biológico: algunos métodos de control biológico ampliamente utilizados son el hongo Beauveria bassiana, la bacteria Bacillus thuringiensis y la liberación en los cultivos del parasitoide de huevos de Trichogramma sp.
Familia
Solanaceae Variedad
En Colombia se cultivan diferentes especies de ají, entre las que se destacan el ají dulce, el ají topito dulce y el ají picante. En cuanto a este último, se cultivan principalmente semillas foráneas de variedades e híbridos tales como tabasco, cayena, habanero, y jalapeño en menor escala y el chivato.
El ají tiene su centro de origen en las regiones tropicales y subtropicales de América, probablemente en el área de Bolivia – Perú y la zona amazónica de Colombia, donde se han encontrado semillas de formas ancestrales de más de 7.000 años y desde donde se habría diseminado a toda América.
La temperatura óptima para su desarrollo va de 20 a 25 ºC en el día y de 16 a 18 °C en la noche. Para conseguir una buena cosecha la temperatura debe ser de 18 a 22 °C, no resiste heladas. La humedad relativa debe estar entre 50 y 70%. El cultivo se desarrolla adecuadamente en altitudes desde cero hasta 2.500 msnm dependiendo de la variedad, aunque el óptimo es hasta los 600 msnm. El cultivo requiere entre 500 – 600 mm. de lluvia distribuidos uniformemente durante su ciclo de desarrollo.
El cultivo de ají se adapta a diferentes tipos de suelo, pero prefiere suelos profundos, de 30 a 60 centímetros de profundidad, de ser posible, de textura franco arenosa. El ají se adapta y desarrolla en suelos con pH desde 6.5 a 7.0.
1. Siembra: para el establecimiento del cultivo de ají se recomienda una buena preparación del suelo, preferiblemente camellones, para evitar problemas de encharcamiento, se puede sembrar en cualquier época del año. Se utilizan 8 onzas de semilla obteniendo un total de 15,000 plantas con un distanciamiento de siembra de 0.90 a 1.20 metros entre surco y 0.30 a 0.40 metros entre planta.
2. Preparación del terreno: la preparación del terreno para la siembra consiste en adelantar previamente a la construcción del invernadero diferentes actividades de laboreo como subsolada, arada, rastrillada, construcción de zanjas de drenaje, surcada y aplicación de correctivos.
3. Podas: las plantas de pimentón de crecimiento indeterminado que se siembran bajo invernadero presentan un continuo desarrollo vegetativo durante todo el ciclo del cultivo, produciendo nuevas hojas y tallos, así como un crecimiento reproductivo que da origen a órganos como flores, frutos y semillas, lo que implica hacer semanalmente podas estructurales que permitan el balance del crecimiento vegetativo frente al crecimiento reproductivo.
4. Tutorado: el tutorado del cultivo de pimentón bajo invernadero se realiza disponiendo postes a lo largo del surco a una distancia de 4 a 6 metros y pasando una fibra de calibre 9000 alrededor de ellos para darle soporte a la planta. El primer hilo se pone aproximadamente a 30 centímetros del suelo y de ahí en adelante se colocan otras cinco hiladas dependiendo de la altura de la planta.
5. Deshoje: una vez se ha realizado la cosecha de los primeros frutos desarrollados en la parte inferior de la planta, se deben retirar las hojas viejas. Esta labor permite mejorar la aireación al interior del cultivo, lo que hace que disminuya la ocurrencia de enfermedades causadas por hongos y el ataque de la mosca blanca al retirar las ninfas ubicadas en el envés de estas hojas.
6. Riego: cuando la oferta de agua no es suficiente para que las plantas absorban los nutrientes del suelo, se produce estrés hídrico; esto causa marchitez y reducción del crecimiento y el desarrollo, así como baja producción de flores y frutos.
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