La enfermedad afecta ramas, tallos, pecíolos y hojas. Su ataque se manifiesta inicialmente en ramas, tallos y pecíolos por cambios de su color verde normal hacia tonos violeta o morado. Con el progreso de la enfermedad las manchas se agrandan, el centro toma una coloración grisácea con bordes oscuros, luego aparecen las estructuras reproductivas del patógeno, constituidos por acérvulos y masa de conidias de color salmón.
Sus estructuras reproductivas se desarrollan en forma de acérvulos o peritecios, que se localizan debajo de los tejidos epidermales de la corteza.
En el complejo mancha de asfalto están involucrados tres microorganismos fungosos Phyllachora maydis, Monographella maydis y Coniothyrium phyllachorae, el cual es un hiperparásito de los dos anteriores.
La severidad y facilidad de diseminación de P. maydis, la ubican como una enfermedad muy agresiva y si los factores climatológicos la favorecen puede ocasionar muerte prematura de la hoja y quemar el cultivo en corto tiempo.
La enfermedad causó pérdidas de rendimiento de 70 – 90% en México. En 2012, se reportaron pérdidas de rendimiento estimadas en más de 50% en países latinoamericanos como Guatemala, Honduras, Nicaragua, Colombia y El Salvador.
El primer reporte de mancha de asfalto en maíz por el hongo Phyllachora maydis se hizo en México (Maublanc, 1904).
P. maydis es considerada una enfermedad muy agresiva y virulenta. En Centro América la enfermedad está presente en Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Ecuador, México y Colombia.
Se presentan manchas brillantes y ligeramente abultadas, de color negro. En una etapa posterior se desarrollan áreas necróticas en el tejido foliar.Este complejo propicia el desarrollo de tejido necrótico alrededor de la mancha de asfalto. Las lesiones necróticas pueden llegar a fusionarse y provocar la quemadura completa del follaje. Las lesiones empiezan a desarrollarse en las hojas inferiores antes de la floración y, si el ambiente es propicio, la infección continúa hacia arriba afectando incluso las hojas más jóvenes. Las mazorcas de las plantas afectadas son muy livianas y tienen granos flojos que no alcanzan a compactarse; muchos de los granos en la punta germinan prematuramente, mientras aún están en el olote.
Temperaturas promedio mensuales de 17 – 22°C, con un mínimo de 7 h de humedad foliar cada noche. Humedad relativa de > 75%, o de 10 a 20 días de niebla al mes. Es común que el CMA se presente en zonas montañosas moderadamente frescas y húmedas, tanto en el trópico como el subtrópico situados de 1,300 a 2,300 metros sobre el nivel del mar (msnm). Una precipitación mensual mínima de 150 mm, y entre 1800 y 1900 horas de luz solar al año.
Niveles altos de fertilización nitrogenada, favorecen su desarrollo.
La enfermedad afecta todas las partes de la planta dependiendo de la presión y condiciones predominantes, iniciando en hojas, tallos y mazorcas, en el caso de las mazorcas estas sufren de deformación, germinación de granos, granos sin peso y en algunos casos manchados.
Es una enfermedad que ocurre con mayor frecuencia en zonas frescas y húmedas, especialmente en lotes cercanos a las riberas de los ríos, o en suelos con nivel freático alto, pesados o con tendencia al encharcamiento. La humedad sobre las hojas durante la noche y en la mañana facilita la infección y el establecimiento de los patógenos, los cuales pueden sobrevivir en los residuos de cosecha por algún tiempo. Un segundo hongo asociado a la enfermedad es M. maydis, el cual provoca lesiones alrededor de las producidas por P. maydis. Al principio se observa un halo de forma elíptica, color verde claro de 1 – 4 mm, posteriormente es necrótico y provoca el síntoma conocido como ojo de pescado.Con la temperatura adecuada el complejo mancha de asfalto puede atacar de 12 a 15 días de incubación y su liberación de esporas con alta humedad y temperatura constante de 17 a 24 horas siendo el principal factor las temperaturas. Sus esporas se propagan por el viento y bajo condiciones ambientales favorables. La presencia de rocío sobre las hojas por las noches y las mañanas favorece la infección y el establecimiento de estos patógenos.
Casi siempre la enfermedad se presenta después de floración, sin embargo, bajo condiciones de siembras continuas se presenta en prefloración la etapa del llenado de grano. En esta etapa, las plantas son más susceptibles, y la incidencia y la severidad de la enfermedad tienen el mayor impacto.
1. Conseguir y sembrar semilla de variedades resistentes al CMA.
2. Sembrar temprana y oportunamente y evitar la siembra escalonada, ya que lo sembrado al principio será fuente de inóculo para lo sembrado posteriormente. Por esta razón, los cultivos sembrados tardíamente suelen presentar alta incidencia de la enfermedad.
3. Eliminar los residuos y el rastrojo en aquellos lugares donde se ha observado la enfermedad, a fin de reducir las fuentes de inóculo del patógeno.
4. Evitar sembrar campos donde se sabe que ha habido incidencia de CMA en hortalizas o que están cerca de los ríos.
5. Practicar la rotación de maíz y otros cultivos en los cuales no se desarrolle el patógeno; por ejemplo, fríjol común y hortalizas.
6. En aquellos lugares donde la enfermedad ha estado presente, se debe realizar un monitoreo constante, empezando alrededor de 40 días después de la emergencia del cultivo o cuando éste ha llegado a la etapa de 8 hojas.
7. Utilizar la densidad de siembra recomendada; una densidad demasiado alta (digamos que de más de 75,000 plantas por hectárea) favorece el desarrollo de la enfermedad.
8. Utilizar las dosis de fertilizante recomendadas.
Antracnosis del fruto, muerte descendente, secadera
Es considerada como una de las enfermedades más frecuentes, más severas y más distribuidas en los cultivos de frutales ubicados en climas fríos y cálidos. En mora reduce en forma considerable la producción, al ocasionar la muerte de las ramas y los tallos de la planta.
La Antracnosis es una enfermedad que en Colombia causa pérdidas superiores al 50% hasta un 90% en tomate de árbol, manzano y mora.
C. gloeosporioides es un hongo de distribución cosmopolita y con predominancia en los trópicos y subtrópicos.
Esta enfermedad es la más importante en Colombia, debido a su amplia distribución y a la magnitud de las pérdidas que ocasiona. Se presenta en los departamentos de Antioquia, Caldas, Risaralda, Cesar, Cundinamarca, Boyacá, Huila, Magdalena, Nariño, Tolima, Cauca y Valle del Cauca.
Inicialmente, en los tallos y ramas se observan manchas de color morado o violáceo, que los cubren parcial o totalmente. Luego las lesiones se tornan negras y se secan; de ahí que en algunas zonas de la enfermedad se conozca con el nombre de palo negro. Al interior los tallos afectados se observa una necrosis (muerte de tejidos) de color café claro. El hongo penetra por los bordes tiernos de las ramas, las cuales se ennegrecen y las hojas recién formadas se marchitan, amarillan y mueren adheridas a la planta.Con alguna frecuencia, la enfermedad también se manifiesta en las yemas, presentando manchas de color oscuro a su alrededor, las cuales tienen bordes bien definidos. Los frutos formados en ramas y pedúnculos afectados no maduran uniformemente.
El desarrollo de la enfermedad es favorecido por temperaturas de 25°C y humedad relativa mayor del 95%. Estas condiciones son favorables para la formación de los apresorios y la germinación de las esporas. Sin embargo, es necesario que una película de agua permanezca sobre el tejido vegetal por lo menos cuatro horas, para que inicie el proceso de infección.
Tallos, ramas, hojas, brotes y frutos.
Los procesos de germinación, penetración, infección y producción de esporas son favorecidas por las altas temperaturas, el tiempo húmedo y la lluvia. El patógeno puede penetrar directamente o a través de las lesiones o heridas causadas en la planta durante las labores de cultivo, tales como podas de ramas, recolección de frutos o desyerba. La infección y el desarrollo de la lesión ocurren en forma rápida cuando se presentan condiciones favorables, como la alta humedad ambiental. Las masas de esporas o conidias producidas en una sustancia mucilaginosa son diseminadas fácilmente por el salpique de agua, por el viento o por las herramientas de trabajo.Luego penetra la pared celular de la planta, ocasionando la necrosis del tejido que se expresa por medio de los síntomas de antracnosis, característicos de las enfermedades y ocasionadas por este género de patógenos.
Los ataques más severos a los frutos ocurren cuando coincide el estado más susceptible del cultivo (floración y fructificación).
1. Realizar inspecciones al cultivo durante los periodos lluviosos a fin de detectar oportunamente el ataque de la enfermedad.2. Semanalmente se deben eliminar los frutos afectados por antracnosis, recoger los frutos caídos y enterrarlos en un foso, cubriéndolos con una capa de cal o tierra. De igual manera, después de la poda sanitaria, se deben retirar los residuos vegetales enfermos y enterrar en lugares alejados.
3. Podar y destruir las ramas y los tallos que se encuentren afectados.
4. Mantener buena aireación con la poda de ramas improductivas, las que ya fructificaron o ampliar las distancias de siembra y evitar la siembra de otras especies entre las calles.
5. Para el control de esta enfermedad se están realizando pruebas con el hongo Trichoderma spp., es un tipo de hongo anaerobio facultativo que se encuentra de manera natural en un número importante de suelos agrícolas y otros tipos de medios.
6. Establecimiento del cultivo con distancias de siembra amplias (4 m x 4 m), en cuadro o tresbolillo; esto con el fin de facilitar la aireación y proporcionar una mayor iluminación al cultivo.
7. Realizar podas como una práctica que busca orientar la forma del árbol, regular su crecimiento a una altura máxima de dos metros.
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