Botrytis en mora

Botrytis cinerea Pers. Ex. Fr.

La enfermedad causada por Botrytis cinerea aparece principalmente en forma de tizones de inflorescencias y pudriciones del fruto, pero también como chanchos o pudriciones del tallo, ahogamiento de las plántulas, manchas foliares y como pudriciones del tubérculo, como un bulbo y raíces. Bajo condiciones húmedas el hongo produce una capa fructífera conspicua de moho gris sobre los tejidos afectados. El hongo se establece en los pétalos de la flor las cuales son susceptibles cuando comienzan a envejecer, cuando el clima es húmedo y fresco, el micelio del hongo produce numerosos conidios que ocasionan más infecciones.

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SINÓNIMO: Botryotinia fuckeliana (de Bary) Whetzel, Haplaria grisea Link, Botrytis vulgaris Link.:Fr., Sclerotinia fuckeliana (de Bary) Fuckel).
ORDEN: Helotiales

Botrytis, pudrición del fruto, moho gris.
Esta enfermedad, causada por el hongo Botritys cinerea, es una de las más limitantes del cultivo de la mora y tiene una importancia económica considerable. El hongo es un parásito facultativo que tiene numerosos hospederos incluyendo malezas; causa una gran cantidad de enfermedades comunes y ampliamente distribuidas, principalmente en cultivos hortícolas, ornamentales y frutales de climas fríos y fríos moderados en todo el mundo. La Botrytis cinerea se desarrolla en condiciones de alta humedad afectando especialmente a la flor abierta, la pudrición acuosa afecta el fruto particularmente cuando se encuentra en la fase de maduración, el hongo puede destruir una parte o todo el fruto o bien puede extenderse hacia otros frutos que entren en contacto con los que ya han sido infectados. Durante 1996 el moho gris o botrytis fue considerada una de las enfermedades más limitantes al cultivo de la mora en el Oriente Antioqueño, de acuerdo con estudios con estudios de incidencia donde se demostró que botrytis cinérea era responsable de pérdidas que oscilaron entre 52 y 76% de la fruta afectada por la enfermedad.
El género Botrytis fue descrito por primera vez en 1729 por Micheli, desde esta fecha y en especial la especie Botrytis cinerea ha sido muy estudiada por causar grandes pérdidas económicas en plantas cultivadas. Este patógeno se encuentra distribuido en todo el mundo y afecta más de 200 géneros de plantas incluyendo al chile y tomate. En Colombia es una de las enfermedades aéreas más importante en cultivos de invernaderos y al aire libre, sus reportes son más incidentes en Antioquia y Huila. El moho gris afecta cultivos de mora en los departamentos de Antioquia, Caldas, Risaralda, Boyacá, Cundinamarca, Santander, Nariño, Huila y Cauca.
Los síntomas se manifiestan principalmente en las estructuras reproductivas de la planta y pueden ocasionar la pérdida total de la producción. Las flores afectadas presentan coloraciones pardas en los pétalos. Los pedúnculos o tallos florales se necrosan, lo cual afecta el “cuajado” de los frutos, pues estos mueren y se momifican rápidamente. Pueden permanecer adheridos a los racimos, donde el hongo continúa esporulando.El hongo también causa lesiones de color café claro en el ápice de las hojas; por el envés, estas lesiones presentan un crecimiento afelpado de color café oscuro donde se observan las esporas y conidióforos del hongo (esporulación) que causa la enfermedad.Cuando la enfermedad se presenta en frutos ya formados, el moho gris causa una pudrición húmeda que los descompone totalmente; en los que apenas se están formando, ocasiona necrosis y momificación. Aparentemente, los frutos verdes son muy susceptibles si existen las condiciones adecuadas (temperatura y humedad) para el desarrollo del microorganismo.
Esta enfermedad se desarrolla favorablemente en temperaturas de 15–20°C, cuando la presencia de agua favorece la infección. Este hongo es capaz de evolucionar durante mucho tiempo sobre órganos vegetales muertos o en descomposición. Bajo condiciones húmedas y altas temperaturas el hongo se puede desarrollar en dos días, así como también el patógeno ingresa por heridas causadas en la poda o cuando se realizan labores culturales invadiendo el tejido.
Flores, hojas, tallos y frutos.
La enfermedad es favorecida por temperaturas bajas, humedad relativa alta y agua libre sobre los tejidos. Las conidias se forman durante las noches frías y son diseminadas por el viento en la mañana cuando las temperaturas se elevan y la humedad relativa desciende. La reducción del brillo solar durante las temporadas lluviosas también favorece la germinación de las conidias y el proceso de infección. Los pétalos de las flores y los frutos maduros son más susceptibles a la enfermedad, porque proporcionan el sustrato para el crecimiento del patógeno. Estas estructuras generalmente se cubren por una capa afelpada de color café grisáceo, formada por una gran cantidad de conidias. Estas esporas maduras se desprenden fácilmente del tejido y son diseminadas por el aire y la manipulación de las plantas; su concentración depende inicialmente de la cantidad de material esporulante que exista como frutos maduros o material podado en el suelo.

Tomate, fresa, uva, pimiento, manzana, pera, cebolla, cítricos, clavel, crisantemo, rosas, violeta africana, begonia, ciclamino, dalia, geranio, jacinto, lirio, tulipán, mora, lulo, alcachofa, fríjol, remolacha, col, zanahoria, pepino, berenjena, plátanos, lechuga, ají, calabaza, arándanos.

La etapa más susceptible al ataque de la enfermedad es la de floración y desarrollo del fruto.

1. Realizar revisiones semanales en el cultivo durante los periodos lluviosos para detectar los síntomas de la enfermedad.

2. Labores como las podas de formación y saneamiento, las desyerbas de las calles y los plateos deben realizarse en forma permanente para facilitar la aireación del cultivo.

3. Se deben eliminar fuera del lote todas las flores, frutos y residuos que presenten síntomas de la enfermedad, ojalá en sus estados iniciales, para prevenir la formación de conidias que pueden ser transportadas por las corrientes de aire.

4. Las distancias de siembra no deben ser menores de 3 m entre plantas y también entre calles.

5. La fertilización debe estar basada en el análisis de suelo y realizarse en la dosis y épocas que el asistente técnico recomiende, teniendo en cuenta los requerimientos del cultivo.

6. Se han descrito diversos hongos (Trichoderma spp., Coniothyrium spp., Gliocladium p., Mucor spp., Penicillium spp., Verticilium spp.), bacterias y nematodos como antagonistas de B. cinerea, citando a los primeros como los más importantes en los cultivos hortícolas.

7. Se basa en el empleo de fungicidas. El control químico se mantiene como el medio principal de reducción del moho gris en la mayoría de cultivos, lo que permite asegurar la calidad y el valor de la cosecha.

8. Aspersiones de fungicidas curativos, sistémicos y preventivos.

9. Las aspersiones de fungicidas deben realizarse después de la poda sanitaria y de la recolección de frutos y hojas afectadas.

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