Antracnosis del fruto

Colletotrichum gloeosporioides

 

El hongo que causa la antracnosis, además de afectar las ramas, presenta su daño más notorio en los frutos, que son afectados en todos sus estados de desarrollo. Los síntomas iniciales aparecen seis días después de la inoculación, como pequeñas lesiones aceitosas que gradualmente se tornan negras, aumentando de tamaño y cubriendo parcial o totalmente el fruto. Las lesiones poseen bordes definidos y el centro deprimido. A veces las manchas se rodean de una tonalidad amarillenta y se presenta maduración prematura y caída del fruto. Cuando las condiciones climáticas son favorables a la enfermedad, el centro de la lesión adquiere una coloración rosada o salmón, que corresponde a la proliferación de esporas del hongo. Con el transcurrir del tiempo, los frutos se secan y momifican, pudiendo caer al suelo o permanecer adheridos al árbol. El hongo permanece latente en las hojas más viejas y de ahí infecta los frutos y las ramas. También infecta cogollos y ramas débiles causando necrosis apical y muerte descendente de las mismas.

SINÓNIMO: Helminthosporium oryzae, Cercospora oryzae y Sarocladium oryzae
ORDEN: Capnodiales

Manchado del grano, mancha foliar, mancha linear o cercosporosis en el arroz.
El hongo Cercospora oryzae, o el estado perfecto de Sphaerulinia oryzina, provoca la enfermedad que se conoce como cercosporiosis en el arroz. Esta enfermedad es más severa donde se presenta escasez de agua y sobre todo en cultivos de arroz de secano atacando hojas, glumas y pedúnculos. En el desarrollo de la enfermedad C. oryzae las pérdidas pueden llegar al 40% en Latinoamérica. En Colombia se han registrado pérdidas del 50 al 90%. En Centroamérica se han reportado pérdidas de hasta un 40% de la producción y para Sur América pérdidas entre el 40 y 60%.
Su distribución se presenta en todo el mundo excepto en el continente Europeo.
El hongo produce manchas lineales de forma rectangular, de color café, paralelas a las venas del limbo foliar. En las variedades susceptibles, las lesiones son manchas, abundantes, y de color café claro. Sobre las glumas se producen manchas de poca gravedad.Los primeros síntomas aparecen a los treinta o más días después del momento de la inoculación. Las hojas jóvenes son más susceptibles que las hojas viejas.
Las temperatura óptimas para su desarrollo están en entre 25 °C y 30 °C. Necesitan una humedad relativa superior al 95%.
Hojas, glumas, vainas, tallos, inflorescencia y granos.
Las esporas de Cercospora son transportadas por el viento. Estas necesitan del agua para germinar y penetrar en sus hospedantes; el rocío abundante al parecer es suficiente para que produzca numerosas infecciones. El hongo penetra los tejidos a través de aberturas o por estomas. Este a su vez, produce esporodoquios cuando las manchas aún tienen un color amarillo claro, pero dichos esporodoquios producen generaciones sucesivas de numerosos conidios sólo cuando la enfermedad se encuentra en la fase de mancha café. Los conidios se forman en ambos lados de la hoja, pero comúnmente son más abundantes en la parte superior de la misma, y son diseminados por el viento y salpicados por la lluvia. Aun cuando los conidios se forman durante todo el año, su liberación y germinación depende del agua de una humedad relativa alta. La infección, ya sea mediante ascosporas o conidios, produce el mismo tipo de mancha y el subsecuente desarrollo de la enfermedad.

Los cultivos con más frecuencia de afectación por la C. oryzae son el arroz, maíz, la mayoría de los cereales y pastos.

El hongo inverna en las semillas y en hojas afectadas ya maduras en forma de diminutos estromas negros. Sobreviviendo en los restos del cultivo. Los síntomas se manifiestan en los últimos estados de crecimiento del arroz. Las plantas con alto contenido de potasio son más susceptibles a la infección de la enfermedad.

1. La resistencia varietal es el mejor método de control. Se debe evitar el uso de materiales altamente susceptibles en áreas de mucha humedad.

2. Adecuada densidad de siembra y evitar sobre plantar para permitir suficiente circulación de luz solar y aire.

3. Manejo adecuado del riego: reducir al mínimo el riego por aspersión, especialmente en condiciones ambientales húmedas, y enterrar profundamente los residuos de las cosechas para así reducir las opciones de refugio para el patógeno durante el invierno.

4. Se recomienda reducir el uso excesivo de nitrógeno.

5. La rotación de cultivos durante 3 años (lapso en el que el hongo de esas semillas ya ha muerto), esto ayudará a prevenir la infestación del hongo cercospora.

6. Retirar las malezas con frecuencia para limitar las posibilidades de albergar portadores de cercospora y el riego debería aplicarse directamente a las raíces de las plantas en las horas tempranas de la mañana, siempre que sea posible.

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