Los trips son insectos pequeños que miden entre 0,3 a 1,4 mm de longitud. Los adultos presentan dos pares de alas largas, angostas y con flecos, que pueden cubrir el abdomen. Los adultos tienen la cabeza, el tórax y el abdomen de color negro; sus patas, alas y antenas son de color muy claro. Este insecto posee partenogénesis que se caracteriza por el desconocimiento del macho, estos son extremadamente raros en la naturaleza. Las hembras hacen la puesta en el limbo de las hojas; depositando a veces una gota de excremento sobre el huevo para camuflarlo, cada hembra produce en promedio de 25 a 60 huevos, estos son pequeños de 0,3 mm de longitud y 0,1 mm de anchura, son blancos y arriñonados.
De los huevos emergen pequeñas larvas (primer instar) translucidas, ojos de color rojo y se alimentan de tejido vegetal. Las larvas del segundo instar son de color amarillento translucido, llevan consigo una gota de líquido fecal de color negro en el último segmento abdominal; son de movimientos lentos por sus patas cortas, de ahí su tendencia a vivir en el envés de las hojas. Las pupas son de color blanquecino anaranjado, con las antenas abatidas sobre la cabeza hacia atrás.
Trips occidental de las flores, trips de los invernaderos.
Esta plaga causa pérdidas directas y, en especial, las indirectas que están relacionadas con la transmisión de tospovirus por F. occidentalis son muy cuantiosas y, según algunos cálculos, ascienden a los mil millones de dólares al año.
La plaga es nociva en los estados de larva y adultos, pero, según se ha reportado, los daños directos relacionados con la alimentación de esta plaga, son más significativos en su estado larvario que en su estado adulto.
Para el cultivo de rosas, las pérdidas ocasionadas por esta plaga están alrededor del 3% de la producción total por un costo aproximado de 30 centavos por cada unidad floral.
Es originaria de California, fue descrita por primera vez en 1895. Hasta finales de la década de los 70 esta plaga estuvo restringida a los estados del Oeste de EE.UU., pero a partir de ese momento la especie se propagó por todo el mundo. En 1983, fue detectada en invernaderos de Holanda y de allí empezó un proceso de expansión por todos los estados europeos y por el Norte de África.
En Colombia se encuentra distribuida en La Unión, La Ceja, Rionegro, Marinilla, San Vicente, Antioquia; Sabana de Bogotá, Cundinamarca.
Por su diminuto tamaño, inferior a los 2 mm, es imposible para el ojo humano, sin ayudas, detectar los flecos característicos en las estrechas alas o las setas distintivas, en la parte anterior y posterior del prototórax, de F. occidentalis. Inclusive su color, amarillo pálido con franjas marrones, es difícil de distinguir. Sin embargo, es fácil detectar la presencia de trips de esta especie si, después de sacudir las flores de alguna planta afectada sobre una hoja blanca de papel, caen encima de esta uno o varios individuos, como minúsculas manchas amarillas o marrones.
Metamorfosis holometábola. Los huevos eclosionan cuando tienen de 4 a 13 días luego de la postura, las larvas se desarrollan de 3 a 13 días, la pupa tarda 8 días y los adultos viven de 40 a 90 días.
Larvas y adultos
Las hojas, presentan puntos oscuros localizados ocasionados por los excrementos de la plaga, zonas pálidas provocadas por las picaduras y absorción de la savia por parte de esta plaga y deformaciones y atrofias foliares originadas por la misma causa. En las flores, deformaciones, entorchamientos y manchas localizadas. En los frutos, puntos y manchas que afectan su apariencia y reducen su comerciabilidad y, en algunos casos, pueden dar lugar al rajado a agrietamiento del fruto y al consecuente acceso de hongos causantes de enfermedades.
Afecta a cultivos como el fríjol, arveja, lechuga, rosa, fresa, pepino, ají, pimentón, tomate, crisantemo, hortensia, clavel, zanahoria, cítricos.
Esta plaga es transmisora de múltiples virus, entre los cuales se destaca el tospovirus del Bronceado del Tomate (TSWV). Se calcula que las pérdidas mundiales anuales por este virus que transmite F. occidentalis están en el orden de los mil millones de dólares.
1. Monitoreo y muestreo: este se realiza mediante trampas pegajosas de colores; la especie muestra una especial inclinación por el color azul claro. El uso de trampas también ayuda a determinar la distribución espacial de la plaga, las porciones del campo o de los invernaderos en los que se encuentra presente esta y, en consecuencia, facilita una aplicación dirigida de insecticidas, con el fin de disminuir el volumen de aplicación y de incentivar el desarrollo de resistencia del trips occidental de los invernaderos a insecticidas.
2. Umbral de acción: los porcentajes de incidencia de F. occidentalis a considerar para accionar al control químico: >15% incidencia o 3 insectos por hoja o flor.
3. Control cultural: evitar usar material de propagación, semillas o plántulas, afectadas por esta plaga e igualmente destruir flores, hojas o brotes en donde se haya detectado la presencia de F. occidentalis.
4. Entre los métodos de control más importantes están el uso de barreras vivas ubicadas no a menos de 20 m de las plantaciones.
5. Un adecuado manejo del riego, fertilización y control de malezas permite disminuir el desarrollo potencial de la plaga, ya que plantas sanas y vigorosas resisten mejor los ataques.
6. Control biológico: sus depredadores más conocidos y empleados en su control biológico en la agricultura son chinches del género Orius, en especial, O. insidiosus, y los ácaros Amblyseius swirskii y Neoseiulus cucumeris. También se usan en el control biológico, entomopatógenos como el hongo Beauveria bassiana y el nematodo Steinernema feltiae.
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