Los huevos son de forma elíptica con los extremos ahusados, de una longitud aproximada de 310 micras y un diámetro de 78 micras; recién ovipositados son translucidos o hialinos, brillantes, lisos y en su estructura externa se halla ligeramente cubierto por una sustancia mucilaginosa. Eclosionan de 1 a 2 días. Esta mosquita pasa por tres instares larvales; el primer instar se caracteriza por ser muy pequeño, poco móvil y translucido. El segundo instar es de mayor tamaño, muy móvil, voraz y de color blanco crema. En el tercer instar o prepupa alcanza el mayor tamaño; este instar es de color amarillo anaranjado; en esta etapa el consumo de alimento es mínimo. Para empupar cae del tejido foliar al suelo, se entierra a una profundidad de 1,5 cm aproximadamente; la larva teje un cocón donde se desarrolla la pupa. Su desarrollo tarde entre 9 a 11 días. La pupa es de color amarillo claro y cuando está próximo a emerger, se torna de color oscuro, casi negra, y sale del cocón; tardan en salir de 4 a 5 días. Los adultos son muy pequeños, típicos cecidómidos, su cuerpo es delgado y delicado, antenas alargadas, ojos grandes, alas con poca venación, patas largas; el dimorfismo sexual se hace evidente en el último segmento abdominal, pues en el macho se puede observar el edeago (aparato reproductor). El tiempo de vida de la especie es de 8 a 11 días, en promedio.
Gusano cogollero del maíz, gusano ejército, pelón, palomilla del maíz, gusano vainero.
El gusano cogollero del maíz es una de las especies insectiles más dañinas del país. Este hecho justifica, en primer lugar por sus hábitos polífagos, por su voracidad y gran diversidad en formas de ataque, así como por su prolificidad.
En estudios cuantitativos sobre la selectividad de la plaga contra la planta de maíz, se ha demostrado el daño en etapa de crecimiento a las 5, 8 y 13 hojas, las pérdidas son de 20% y 26,26% respectivamente; cuando el ataque se produce en etapas más tempranas el daño puede ser mayor, ya que las plantas no pueden recuperarse. La plaga puede causar pérdidas superiores al 34% en maíz y específicamente en Colombia se han descrito pérdidas superiores al 60% en dicho cultivo.
Es nativo de Centro y Sudamérica, con amplia distribución geográfica, desde Argentina, Chile, México, Colombia, Estados Unidos, Ecuador, Brasil y Cuba.
El gusano cogollero del maíz se encuentra distribuido en todo el continente Americano, pero su ocurrencia se da en todas las zonas productoras de maíz. Su multiplicación está limitada por los fríos rigurosos de Norteamérica.
Esta plaga presenta 6 a 7 instares. Durante los dos primeros, las larvas roen la epidermis de las hojas, dejando manchas translúcidas; a partir del tercero, consumen toda la lámina foliar dejando huecos irregulares en el follaje, luego migran hacia el cogollo, donde encuentran protección. Por otra parte a esa edad, tienen hábitos caníbales, razón por la cual se encuentra una sola por cogollo. El mayor consumo es del 80% de la ingesta, que lo realizan en los dos últimos estadios.
Metamorfosis holometábola. Los huevos tardan entre 2 a 3 días para eclosionar, las larvas de 15 a 24 días, las pupas de 8 a 10 días y los adultos viven entre 10 a 12 días.
Larvas
Durante las etapas de crecimiento vegetativo del maíz, las larvas consumen principalmente las hojas tiernas de la superficie inferior, causando un machado característico, como de ventanas. En grandes densidades pueden matar las plantas jóvenes por defoliación o destruir los puntos de crecimiento; más tarde migran hacia los cogollos. Producen una perforación característica y hacen jirones a las hojas en desarrollo, ensuciándolas con excremento. Las larvas grandes pueden actuar también como gusanos cortadores; se esconden en el suelo durante el día y destruyen las plantas hasta de un mes de edad, mediante túneles en las partes inferiores del tallo. Cuando las larvas crecen, se pueden comportar como gusanos soldados.
Las larvas muestran marcada predilección por las gramíneas, tanto cultivadas como silvestres, destacándose dentro de las primeras el arroz, el maíz, el sorgo, el trigo, la avena, la caña de azúcar y los pastos; también se alimenta de otros cultivos como el ajonjolí, el maní, la soya, el tabaco, la alfalfa, papa, berenjena, algodón, crisantemo y muchas más.
No se conoce alguno.
1. Monitoreo y muestreo: Es común que la plaga afecte al cultivo en manchones. Desde el lugar de la oviposición las larvas se dispersan en círculo, colonizando a las plantas vecinas de maíz. Es por eso que se recomienda un patrón de monitoreo formando una “X” que cubra el lote en cinco estaciones de muestreo de diez plantas cada una. Según el momento en que el cultivo se ve afectado por la plaga, el daño generado en la planta variará, y las soluciones a utilizar serán distintas. El momento óptimo de control es antes de que la larva se desarrolle más de 1,5 cm, ya que a partir de ese tamaño se alojan en el cogollo dificultando su control.
2. Umbral de acción: el 20% de las plantas que se evidencie con raspado en las hojas y presencia de larvas vivas o ante la presencia de las primeras plantas cortadas. Observar presencia/ausencia de oviposturas ayudará a determinar la estrategia de control.
3. Control cultural: se recomienda realizar una adecuada preparación del suelo, una apropiada selección de la semilla, un manejo conveniente de las malezas, la destrucción de las socas en algodonero, la rotación de cultivos, y de ser posible, el uso de variedades resistentes o tolerantes.
Se recomienda la siembra del maíz intercalado con fríjol presenta menos daño que cuando el maíz se siembra en monocultivo.
El riego por aspersión en maíz y sorgo reduce las larvas de 1° y 2° estado.
El arado y rastreado ayuda a la eliminación de pupas que pueden ser un inóculo primario, ya sea por destrucción mecánica o exposición a depredadores.
4. Control etológico: usar feromonas sexuales para atraer el macho.
5. Control químico: el control químico se divide en dos etapas: a) desde la germinación hasta las 8 hojas, donde se usan aplicaciones de insecticidas líquidos de contacto o ingestión, y b) después de las 8 hojas se hacen aplicaciones de insecticidas granulados de contacto directamente a los cogollos infestados, con la ventaja de que no requiere ningún equipo sofisticado para su aplicación.
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