Las cochinillas de la raíz son insectos que se alimentan de la savia de las plantas, causando du debilitamiento y provocando heridas que sirven de entrada a otros agentes patógenos. Los adultos tienen forma ovalada, con tendencia a ser redondeada y aplanada, su cuerpo es blando y está cubierto de una capa protectora, cerosa y blanca, su tamaño va desde 1,5 hasta 5,0 mm de largo y de 0,5 mm hasta 2,5 mm de ancho. Su ciclo de vida varía de acuerdo a la especie y puede vivir desde 50 hasta 85 días. Es una especie ovovivípara, de reproducción partenogenética de tipo telitoquia. Pasa por los estados de desarrollo: huevo, ninfa y adulto; los huevos son redondos, de color verde claro y textura lisa, tamaño promedio es de 0,53 mm de largo x 0,34 mm de amplitud; las ninfas de primer instar presentan una coloración inicial entre amarillo y anaranjado claro, color que minutos después desaparece al iniciar la segregación de la cera que las cubre. Estas miden entre 0,7 – 1,04 mm de longitud y 0,44 – 0,65 mm de amplitud; las ninfas del segundo instar presenta coloración amarillenta opaca, e inician con la segregación pulverulenta, que rápidamente va cubriendo todo su cuerpo. Estas miden de 1,07 a 1,84 mm de longitud por 0,75 a 1,11 mm de amplitud.
Prodiplosis, caracha, mosquita del tomate, mosquita del espárrago, tostón.
Esta plaga que ha incrementado su población hasta el punto de adquirir un estatus de gran importancia económica para el cultivo de tomate, porque ha generado pérdidas hasta de un 60% de la producción.
En Colombia, se reporta que el daño causado por esta plaga y del N. elegantalis equivale a pérdidas de 63.31%. La prodiplosis causa grandes pérdidas en el cultivo de tomate por tener un ciclo de vida muy corto, lo que a su vez aumenta las poblaciones de la plaga.
P. longifila fue reportada por primera vez en la Florida (EEUU) por Rainwater en 1934, alimentándose de algodones silvestres. Los adultos fueron descritos e identificados por Gagné en 1986, como P. longifila.
En Colombia se describió un daño sobre brotes de tomate en 1987, que consistía en la deformación de las hojas terminales, que más tarde se necrosaban. Sin embargo, no fue sino hasta 1994, que se la reporta como una plaga de importancia económica para el país, especialmente en tomate.
El adulto es una pequeña mosquita, negra-amarillenta de aproximadamente 1,5 mm de longitud. Los huevos son pequeños, translúcidos, con cerca de 0.27 mm de longitud. La larva es casi transparente en sus primeros instares y de color amarillento durante el último estado. La pupa es amarillenta recién formada y negra cercana a la emergencia del adulto.
El dimorfismo sexual es notable en las antenas. Los machos poseen 26 segmentos y las hembras 14, además la hembra se caracteriza por ser más grande, presenta el ovipositor largo retráctil, mientras que en el macho se observa el edeago o aparato reproductivo curvado hacia arriba.
Metamorfosis holometábola. La plaga en estado de huevo tarda de 1 a 2 días, la larva tarda para desarrollarse de 9 a 11 días, la pupa de 4 a 5 días y los adultos pueden vivir de 8 a 11 días.
Larvas
El daño es producido por las larvas que poseen aparato bucal chupador. Estas se localizan entre las pequeñas hojas de los brotes que aún no han desplegado (tejidos tiernos); de esta forma, se alimentan de los brotes, y al extenderse las hojas aparecen con manchas oscuras y tienden a deformarse. Al alimentarse del ovario de las flores y de los tejidos superficiales de los frutos recién formados se observan costras superficiales, las que aumentan de tamaño conforme el fruto se desarrolla, llegando en muchos casos a deformarse. Bajo el cáliz del fruto realiza su alimentación produciendo el daño conocido como caracha.
Tomate, espárragos, cítricos, pimentón, ají, papa, algodón, soya, fríjol, espinaca, melón, pepino, higuerilla y pasto king grass.
Ninguno reportado.
1. Métodos de monitoreo y muestreo: el monitoreo es esencial para el control de esta plaga, se debe iniciar por la periferia de cada lote, examinando los bordes próximos a plantaciones hospederas vecinas, malezas de hoja ancha, y la dirección del viento. Se utilizan trampas de luz con paneles pegantes blancos.
2. Umbral de acción: se recomienda que el periodo crítico de interferencia de P. longifila es hasta los 50-55 días posteriores al trasplante, por lo que en esta etapa se debe intensificar la protección del cultivo contra la plaga. Integrando el uso de plaguicidas cuando se alcance umbrales entre el 10 y 20% de brotes infestados con larvas vivas.
3. Control cultural: considerando el hábito de empupar en el suelo, se recomienda realizar una buena preparación del mismo, para eliminar pupas del insecto. Del mismo modo, tener un adecuado manejo de humedad artificial, fertilización para fortalecimiento de los brotes, preferiblemente la incorporación de materia orgánica al suelo, es adecuada para crear un ambiente desfavorable al desarrollo de las pupas.
4. Rotación de cultivos: Por ser una plaga polífaga, es apropiado realizar rotaciones con cultivos no susceptibles, como gramíneas u otros de hoja ancha. Se recomienda no sembrar tomate y papa, en áreas cercanas a cultivos de alfalfa, por ser un hospedero muy susceptible a la plaga. También es importante evitar la asociación del tomate con el maíz, la infestación es mayor, por lo que al parecer ciertas gramíneas favorecen su presencia y permiten el incremento de los daños en el cultivo de tomate.
5. Densidad de siembra: se recomienda también el manejo de la densidad de siembra para evitar la formación de microclima apropiado para P. longifila, orientando los surcos de siembra de este-oeste, que permita una mayor radiación que provoque el secamiento de las pupas y un retraso en el vuelo de sus adultos.
6. Control biológico: para el manejo de la mosquita se recomienda, predadores como Chrysoperla asoralis, Nabis capsiformis, Metacanthus tenellus, larvas y adultos de coccinélidos; parasitoide Synopeas sp. y los entomopatógenos Beauveria bassiana y Lecanicillium lecanii.
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