La polilla prefiere poner los huevos en los frutos verdes pequeños, miden 19 mm aproximadamente; los huevos son puestos en grupos de dos a cuatro, cerca al cáliz o en cualquier superficie del fruto, sobre la base o parte media de los tricomas o pelos. La duración de desarrollo del huevo es de 5 a 6 días.
Las larvas recién nacidas tardan aproximadamente 24 minutos en penetrar el fruto. Abren un orificio muy pequeño que con el paso del tiempo se sella o se cicatriza, evitando que el gusano quede expuesto a la acción de los insecticidas. Cada punto de entrada se suberiza y se rodea de un halo clorótico que puede distinguirse fácilmente a simple vista sobre la superficie del fruto, aun con presencia de tricomas. Pasa por cinco estados larvales que tienen una duración de 26 a 28 días, alimentándose de la pulpa y las semillas. La pupa del gusano perforador se localiza en hojas y botones florales secos, cercanos a los frutos con orificios de salida, pero también puede encontrarse en los espacios comprendidos entre los frutos de un mismo racimo. La pupa mide entre 122465 mm y es de color marrón oscuro.
El adulto es una chapola o polilla de hábitos nocturnos, tienen un período de preoviposición de 3 días, después de que copulan. La oviposición ocurre desde tempranas horas de la noche (7:00 p.m.) hasta la madrugada (6:00 a.m.). La hembra sobrevive 7 días y puede ovipositar hasta 93 huevos, el macho vive 4 días y hembras hasta 5 días. Durante el día las polillas suelen permanecer escondidas debajo de las hojas del cultivo.
Prodiplosis, caracha, mosquita del tomate, mosquita del espárrago, tostón.
Esta plaga que ha incrementado su población hasta el punto de adquirir un estatus de gran importancia económica para el cultivo de tomate, porque ha generado pérdidas hasta de un 60% de la producción.
En Colombia, se reporta que el daño causado por esta plaga y del N. elegantalis equivale a pérdidas de 63.31%. La prodiplosis causa grandes pérdidas en el cultivo de tomate por tener un ciclo de vida muy corto, lo que a su vez aumenta las poblaciones de la plaga.
P. longifila fue reportada por primera vez en la Florida (EEUU) por Rainwater en 1934, alimentándose de algodones silvestres. Los adultos fueron descritos e identificados por Gagné en 1986, como P. longifila.
En Colombia se describió un daño sobre brotes de tomate en 1987, que consistía en la deformación de las hojas terminales, que más tarde se necrosaban. Sin embargo, no fue sino hasta 1994, que se la reporta como una plaga de importancia económica para el país, especialmente en tomate.
El adulto es una pequeña mosquita, negra-amarillenta de aproximadamente 1,5 mm de longitud. Los huevos son pequeños, translúcidos, con cerca de 0.27 mm de longitud. La larva es casi transparente en sus primeros instares y de color amarillento durante el último estado. La pupa es amarillenta recién formada y negra cercana a la emergencia del adulto.
El dimorfismo sexual es notable en las antenas. Los machos poseen 26 segmentos y las hembras 14, además la hembra se caracteriza por ser más grande, presenta el ovipositor largo retráctil, mientras que en el macho se observa el edeago o aparato reproductivo curvado hacia arriba.
Metamorfosis holometábola. La plaga en estado de huevo tarda de 1 a 2 días, la larva tarda para desarrollarse de 9 a 11 días, la pupa de 4 a 5 días y los adultos pueden vivir de 8 a 11 días.
Larvas
El daño es producido por las larvas que poseen aparato bucal chupador. Estas se localizan entre las pequeñas hojas de los brotes que aún no han desplegado (tejidos tiernos); de esta forma, se alimentan de los brotes, y al extenderse las hojas aparecen con manchas oscuras y tienden a deformarse. Al alimentarse del ovario de las flores y de los tejidos superficiales de los frutos recién formados se observan costras superficiales, las que aumentan de tamaño conforme el fruto se desarrolla, llegando en muchos casos a deformarse. Bajo el cáliz del fruto realiza su alimentación produciendo el daño conocido como caracha.
Tomate, espárragos, cítricos, pimentón, ají, papa, algodón, soya, fríjol, espinaca, melón, pepino, higuerilla y pasto king grass.
Ninguno reportado.
1. Métodos de monitoreo y muestreo: el monitoreo es esencial para el control de esta plaga, se debe iniciar por la periferia de cada lote, examinando los bordes próximos a plantaciones hospederas vecinas, malezas de hoja ancha, y la dirección del viento. Se utilizan trampas de luz con paneles pegantes blancos.
2. Umbral de acción: se recomienda que el periodo crítico de interferencia de P. longifila es hasta los 50-55 días posteriores al trasplante, por lo que en esta etapa se debe intensificar la protección del cultivo contra la plaga. Integrando el uso de plaguicidas cuando se alcance umbrales entre el 10 y 20% de brotes infestados con larvas vivas.
3. Control cultural: considerando el hábito de empupar en el suelo, se recomienda realizar una buena preparación del mismo, para eliminar pupas del insecto. Del mismo modo, tener un adecuado manejo de humedad artificial, fertilización para fortalecimiento de los brotes, preferiblemente la incorporación de materia orgánica al suelo, es adecuada para crear un ambiente desfavorable al desarrollo de las pupas.
4. Rotación de cultivos: Por ser una plaga polífaga, es apropiado realizar rotaciones con cultivos no susceptibles, como gramíneas u otros de hoja ancha. Se recomienda no sembrar tomate y papa, en áreas cercanas a cultivos de alfalfa, por ser un hospedero muy susceptible a la plaga. También es importante evitar la asociación del tomate con el maíz, la infestación es mayor, por lo que al parecer ciertas gramíneas favorecen su presencia y permiten el incremento de los daños en el cultivo de tomate.
5. Densidad de siembra: se recomienda también el manejo de la densidad de siembra para evitar la formación de microclima apropiado para P. longifila, orientando los surcos de siembra de este-oeste, que permita una mayor radiación que provoque el secamiento de las pupas y un retraso en el vuelo de sus adultos.
6. Control biológico: para el manejo de la mosquita se recomienda, predadores como Chrysoperla asoralis, Nabis capsiformis, Metacanthus tenellus, larvas y adultos de coccinélidos; parasitoide Synopeas sp. y los entomopatógenos Beauveria bassiana y Lecanicillium lecanii.
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